Somos una familia de Ubaté, Cundinamarca, que decidió rescatar el valor de un chocolate ancestral: la chucula, la forma más saludable de consumir chocolate. Un alimento vegano, libre de gluten y con cacao puro.
Jícara toma su nombre de la vasija de barro precolombina en la que se servía el cacao. Una jícara llena era símbolo de abundancia, cuidado y ritual. Crecimos en Ubaté bebiendo chucula hecha en casa — cacao puro, panela y cereales ancestrales — y vimos cómo esa tradición iba desapareciendo frente a las mezclas industriales.
En 2017 decidimos hacer algo al respecto. Hoy elaboramos Chucula artesanal, Pasta de Cacao puro, Chocolate de Mesa y Snacks sin gluten, con ingredientes que se leen y un origen que se siente. Cada producto tiene trazabilidad real y una cadena justa con los cacaoteros colombianos.
"Antesdequeexistieranlasmezclasindustriales,elcacaoerasagrado.Lotomabanenjícarasdebarro,concuidado,comounritual.Jícaranacepararecuperaresatradición."
Nuestra chucula nace de una mezcla ancestral de cacao colombiano, maíz morado, quinua, amaranto, haba, arveja y maní. Un alimento pensado para nutrir de verdad, con ingredientes naturales que han acompañado generaciones.
Más que una bebida tradicional, es una forma simple y poderosa de conectar sabor, energía y nutrición en una sola taza. En Jícara transformamos esa tradición en un producto artesanal que conserva el valor y los recuerdos de nuestros ancestros.

En Jícara hemos venido recuperando el valor del maíz morado, una variedad que hace parte de nuestra chucula y de nuestra forma de entender la alimentación. Este cultivo nos conecta con la tierra, con las semillas nativas y con una nutrición más real. El maíz morado aporta color, sabor y antioxidantes; nos recuerda que alimentarse bien también es volver a mirar lo que nuestros abuelos ya conocían.
Por eso, en cada producto buscamos unir cacao colombiano, cereales ancestrales e ingredientes naturales para crear alimentos honestos, nutritivos y llenos de origen. En Jícara, el maíz morado no es solo un ingrediente: es parte de nuestra historia y de lo que queremos seguir cultivando.
Jícara está certificado por la CAR — Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca. Trabajamos con productores locales de cacao que practican una agricultura responsable y sostenible. Sin intermediarios innecesarios, con trazabilidad real y una cadena de valor justa desde el campo hasta tu taza.

El cacao tiene historia, ritual y sabiduría milenaria.
Ingredientes reales, sin gluten, sin artificios.
No es solo un alimento. Es cuidado consciente.
Orgullo de región, sabor de tierra colombiana.
El buen chocolate no es solo para élites.